Durante el mes de Febrero de este año realizamos dos talleres de ilustración con 7 estudiantes de primaria de los colegios afiliados a ASOBILCA (Cali): Colegio Colombo Británico, Gimnasio La Colina, Colegio Cañaverales, Liceo Francés, Colegio Bolivar, Colegio Alemán y Colegio Jefferson.
¿Nuestra tarea? Reunir a algunos de los mejores ilustradores de cada colegio, de sus secciones de primaria, para ilustrar la nueva publicación de ESCRITOS CREATIVOS que se realiza cada dos años.
Esta es una muestra fotográfica del primer taller, cuyo objetivo consistió en ilustrar un texto (había poemas, cuentos, descripciones) que hablaba sobre "el viaje", en todas sus posibles dimensiones.
Esta primera producción gráfica será la que acompañe la meta-narrativa, o el hilo conductor que guiará la lectura del libro de ESCRITOS CREATIVOS. ¡Los niños nos darán la pauta!
¿La producción final? Más adelante se las mostraremos.
Las recientes imágenes de los inmigrantes sirios entrando por cualquier huequito en Europa
para salvar a sus familias, muriendo en el mar tratando de escapar; de los
jóvenes parisinos y de otros lugares del mundo muriendo a manos de otros
jóvenes cegados por el rencor y movidos por intereses oscuros (detrás de ellos) que van más allá
de las creencias religiosas y tienen sus ojos puestos en la riqueza y el poder; la gran controversia que ha generado en nuestro país la aprobación de la ley
para que las parejas homosexuales adopten un hijo; la ceguera mental y
espiritual frente al que sí debería ser el problema principal que enfrentemos
todos unidos como humanidad, el cambio climático y sus catastróficas
consecuencias; solo por nombrar algunos ejemplos de hechos que han sido frecuentes
en nuestra historia humana son tal vez el resultado de una educación basada en
prejuicios, miedo frente a la diferencia, poco respeto por la vida del otro y
la propia, ambición desmedida de algunos por el poder y la riqueza que poco tienen que ver con conceptos como el de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Para mí, desamor, o amor con condiciones “amor, solo sí…”
Solo sí profesas algún credo
que de fe de tu amor a un dios creador.
Solo sí eres un tipo “normal”,
con una familia “heterosexual normal”, aunque el amor solo sea un disfraz que
te pones frente a los demás.
Solo sí apruebas las
ideologías de otros que desean fervientemente y con furor que te vuelvas un
adepto más.
Solo sí aceptas mis
condiciones para estar conmigo pues si no, estás contra mí y eres mi enemigo.
Solo sí de ti logro conseguir
algo porque de lo contrario no me sirves.
Solo si no discutes
públicamente tus posiciones, porque entonces empieza un nuevo círculo vicioso.
Tenemos
una tarea grande y bella con nuestros niños: ayudarles a descubrir lo
maravilloso en cada uno; a aceptar errores, enfrentarlos y repararlos como herramienta fundamental de crecimiento; a entender que el planeta es un bien común y al tiempo,
nuestra única fuente de vida y todos tenemos un deber con la Tierra.
Tal
vez si ellos logran comprender, logren también derribar los tabúes y
prejuicios que pueden terminar por destruirnos, y construir esa comunidad
humana justa en la que de seguro cada uno de los habitantes de este mundo
quisiera vivir.
Comienza un nuevo año escolar y el blog de La Caracola Andariega quiere compartir con sus lectores experiencias de aula, textos, reflexiones, estrategias de enseñanza y trabajos de sus estudiantes de primer grado.
Un pequeño y aparentemente tranquilo lugar en el bosque, se verá invadido por las dudas y el temor con la llegada de una nueva vecina que inquietará a todos con sus salidas nocturnas y su silencio. Una historia de "corre-ve-y-diles" alados, lanudos y escamosos.
La
frontera entre lo trascendente y lo fútil es tan imprecisa, como el paso que un
día de lluvia da al esplendor del sol a través de un arco iris, al final de la
tarde.
¿Qué realmente es esencial y qué no? Es algo subjetivo. Como
maestra, mis estudiantes son un buen medidor.
Enfrascados
en nuestros objetivos pedagógicos, a veces dejamos de saborear el disfrute por
el simple disfrute, y nos asusta equivocarnos y no tener siempre la razón. Qué
bueno es cuando nuestros estudiantes, y sobre todo si son niños, nos muestran
lo que para ellos es importante: vivir con verdadero terror una casa
embrujada en Halloween; encarnar los personajes de los comics en una muestra
histórica de ficción, sin el temor a gritar demasiado y
causar el caos entre los organizadores adultos; no prestar atención a los largos
“monólogos” (disfrazados de explicaciones) que los maestros solemos dar creyendo
que así es como los niños aprenden. Porque lo que se aprende llega de diversas
fuentes, a veces casi como un golpe de suerte por el concurso en el que ganó
quien no se lo merecía realmente pero del que todos, niños y adultos, democráticamente
hicimos parte.
Lo
trascendental, para mí, está en esos únicos e irrepetibles momentos en que maestros y
estudiantes aprendemos cuando la pregunta nos llega al tiempo. Lo fútil, en la respuesta que los adultos siempre
tenemos a la mano.
A propósito de un día aciago, de una lectura, de una caída, no precisamente en el bosque de Vincennes. Moraleja El hombre se hace de deshacerse: no hay más que el riesgo, lo desconocido que vuelve a comenzar. El hombre se dice de desdecirse: en el gesto de borrar lo que acaba de ser dicho para que la página siga estando en blanco. Frente a la autoconciencia como reposo, como verdad, como instalación definitiva en la certeza de sí, aprende la atención a lo que inquieta, recuerda que la verdad suele ser un arma de los poderosos y piensa que la certidumbre impide la transformación. Piérdete en la biblioteca. Ejercítate en el escuchar. Aprende a leer y a escribir de nuevo. Cuéntate a ti mismo tu propia historia. Y quémala en cuanto la hayas escrito. No seas nunca de tal forma que no pudieras ser también de otra manera. Acuérdate de tu futuro y camina hacia tu infancia. Y no le preguntes quién eres al que sabe la respuesta, ni siquiera a esa parte de ti mismo que sabe la respuesta, porque la respuesta podría matar la intensidad de la pregunta y lo que tiembla en esa intensidad. Sé tú mismo la pregunta.
Porque aunque mi tema no sea político, la educación y la paz lo son. (Que también al final temas políticos).
Porque no creo en la guerra como la solución a nuestros "males", que no son otra cosa que la muy particular forma en la que hemos venido evolucionando como sociedad.
Porque creo en los acuerdos, semilla para aprender a vivir en medio de las diferencias.
De Gabriel Jaime Franco, a propósito de la columna de William Ospina el domingo pasado.